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Pobladores retienen y amarran a alcalde de Siltepec, en Chiapas

Pobladores del municipio de Siltepec, en Chiapas, retuvieron

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    Percibe Peña Nieto 187 mil pesos

    Febrero 21, 2017 12:00 AM

    A lo largo de 2017, el presidente Enrique Peña Nieto recibirá un total de 3 millones 460 mil 475 pesos brutos por concepto de salarios y prestaciones, alrededor de 288 mil pesos mensuales brutos por sus labores. Con descuentos por impuestos, el Ejecutivo percibiría 2 millones 249 mil 308.75 pesos, alrededor de 187 mil pesos al mes, 187 mil pesos al mes. La Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos establece que ningún funcionario de las instituciones públicas obligadas por la norma podrá tener un salario que sea superior al del Presidente de la República. De acuerdo con el ramo 2 del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2017, el titular del Ejecutivo tiene considerado un sueldo bruto de 2 millones 502 mil 851 pesos, cifra a la que hay que sumar prestaciones ordinarias brutas. De acuerdo con el documento aprobado a finales de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto también percibe prestaciones en seguridad social, seguros, fondo de ahorro para el retiro, así como otras remuneraciones. El Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 indica que en seguridad social, el Presidente de la República percibe 70 mil 116 pesos; para medidas de protección al salario, 102 mil 228 pesos. Para seguro a las personas, el presidente recibe 57 mil 218 pesos; fondos y seguros de ahorro para el retiro, 384 mil 479 pesos y condiciones de trabajo, contratos colectivos y otras remuneraciones por el orden de 343 mil 583 pesos. Las cifras anteriores son referentes para todo el año 2017 como percepciones brutas. Sumando los salarios y las percepciones, el titular del Poder Ejecutivo gana al año un total bruto de 3 millones 460 mil 475 pesos.

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    El contenido efímero llega a Whatsapp

    Febrero 21, 2017 12:00 AM

    El contenido efímero llega al servicio de mensajería instantánea Whatsapp: desde hoy los usuarios podrán crear actualizaciones de estado con imágenes, videos y gifs que desaparecerán al cumplir 24 horas. Las publicaciones efímeras empezaron a ser populares gracias al auge de Snapchat, una tendencia a la que más tarde se sumó la red social de fotografía Instagram con sus Stories. El servicio de mensajería Telegram permite asimismo configurar los chats para que se borren cuando transcurra el tiempo que determine el usuario. Ahora, Whatsapp experimenta con el concepto de contenido con fecha de caducidad a través de una nueva pestaña de actualizaciones de estado. En dicha pestaña de los denominados "estados de Whatsapp" se mostrarán composiciones de fotos, textos, emoticonos, videos o gifs que vivirán 24 horas. Hasta la fecha, el estado de un usuario de Whatsapp sólo permitía introducir texto -o bien la selección de unas opciones preconfiguradas como "disponible" u "ocupado"-. La nueva funcionalidad, informa hoy la compañía en un comunicado, pretende que las personas compartan momentos de su día a día. Los usuarios podrán responder a esas publicaciones mediante mensajes privados, una opción que también existe en las Stories de Instagram. Los estados de Whatsapp tendrán cifrado de extremo a extremo, como ya tienen los mensajes, y el usuario podrá decidir qué contactos pueden ver sus creaciones en la nueva pestaña, sostiene la compañía en el comunicado. Los cambios estarán disponibles desde hoy a través de una actualización para las aplicaciones de Android, iPhone y Windows Phone. Whatsapp cuenta con mil 200 millones de usuarios activos al mes y cada día se envían a través del servicio 50.000 mensajes, 3 mil 300 millones de fotos -el doble que hace un año-, 760 millones de vídeos -el triple que el año pasado- y 80 millones de gifs.

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    Trump prepara la orden para la expulsión masiva de inmigrantes

    Febrero 20, 2017 11:00 PM

    Donald Trump prepara su nuevo asalto contra la inmigración. Tras su batacazo judicial con el veto a siete países musulmanes, el presidente de Estados Unidos ha ordenado elaborar un vasto plan de acción contra los sin papeles. Acelerar y ampliar las expulsiones inmediatas, devolver automáticamente a los mexicanos sorprendidos en la frontera, reclutar miles de nuevos agentes y hasta perseguir penalmente a los padres que traigan a sus hijos forman parte, según los borradores conocidos, de este agresivo proyecto. Un paso con el que Trump echa otra palada al legado de Obama y con el que podrá cumplir una de sus más deseadas y oscuras promesas: la expulsión masiva de inmigrantes. Estados Unidos, un país que se hizo grande con la inmigración, está listo para dar un portazo al eslabón más débil. Si la política de Obama se centró en la persecución y expulsión de aquellos inmigrantes que hubiesen cometido delitos graves, ahora se prepara la apertura de la veda a todos los que carezcan de documentación en regla. Once millones de personas, la mitad mexicanos pueden empezar a temblar. La magnitud del golpe se conocerá en pocos días. El presidente ha anunciado que esta semana hará publica su nueva orden. Entretanto, Washington es un hervidero. Los borradores circulan por doquier. Algunos han sido desmentidos con rotundidad, pero otros, como los publicados por McClatchy y The Washington Post, han sido reconocidos como documentos de trabajo. En estos últimos, aunque susceptibles de cambios, asoma el verdadero rostro de la Administración Trump. Los borradores apuntan a que la ofensiva será masiva. Para reforzar las agencias dedicadas al control de la inmigración, se establece la contratación de 15.000 nuevos agentes, se aumentan las competencias policiales y se preconiza una mayor colaboración con las fuerzas locales. Para la operatividad de este ejército, el departamento de Seguridad Interior, en manos del antiguo general de marines, John F. Kelly, pretende aligerar las barreras legales, en especial en el capítulo más ejecutivo: las deportaciones inmediatas. Hasta ahora esta modalidad de expulsión se aplicaba a aquellos inmigrantes que hubiesen pasado menos de dos semanas en el país y estuviesen a no más de 160 kilómetros de la divisoria. Pero los borradores indican que se pretende anular los límites geográficos y extender su aplicación a todos aquellos que lleven hasta dos años en territorio estadounidense. A este enorme salto se añade la devolución automática de los inmigrantes mexicanos sorprendidos en la frontera y la persecución penal de aquellos padres que hayan pagado a redes de traficantes para traer a sus hijos. Fuera de estos planes queda, según los borradores, el programa de Obama destinado a proteger a losdreamers, los menores escolarizados que llegaron sin papeles a Estados Unidos. Un sistema que ha permitido otorgar permiso de trabajo a 750.000 inmigrantes y que el propio Trump ha reconocido, en tono de culebrón, que le será complicado liquidar. “La situación de estos menores es muy difícil para mí, mucho… porque yo amo a esos niños; yo mismo tengo niños y nietos, y encuentro muy, muy difícil hacer lo que las leyes ordenan. Y todos saben que la ley es dura”, dijo el sábado en su mitin de Florida. Pero más allá de los dreamers, el horizonte se oscurece para el resto de los inmigrantes. Trump sabe que su base electoral, de mayoría blanca y obrera, los contempla como un competidor. En las antaño poderosas zonas industriales, ahora azotadas por el desempleo y los salarios bajos, el discurso del enemigo mexicano ha calado hondo. Y el presidente, consciente de su mal momento en las encuestas, busca un golpe de efecto contra los migrantes para mantener su activo entre sus fieles. “Tendremos fronteras fuertes otra vez. Los criminales, la gente mala-mala, entrará en prisión. Pero en su mayoría, se irán fuera de aquí. ¡Los llevaremos al lugar de donde vinieron!”, prometió Trump a sus bases. La norma para llevar adelante este plan está muy cerca de ver la luz. Esta semana se conocerá. De momento, ya se escuchan las campanas del odio.

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